No, no me había olvidado de este blog, lo que pasa es que entre tantos viajes y reuniones de familia no le he podido dedicar el tiempo que me hubiera gustado. Pero eso no quiere decir que lo haya abandonado.
Hoy vuelvo a hablar de la política italiana porque es evidente que ‘il nostro cavaliere’ no está pasando una de sus mejores temporadas…. ¡y ya era hora!….. Sin embargo la pregunta surge espontanea: ¿Conseguiremos liberarnos definitivamente del ‘Berlusconismo’?
‘Silvietto’ no es una persona cualquiera, de eso ya os habéis dado cuenta. Lleva apenas 17 años en la política y otros diez en el mundo de negocios limpios y trasparentes. Es un hombre ‘mediatico’, se le da bien todo lo que tenga que ver con el teatro: actuaciones en publico, bromitas, y pocas veces se queda sin palabras. Pero a día de hoy sus aliados de siempre les aconsejan dejar el mando: ”E’ evidente che non ci sono le condizioni per cui noi possiamo votare in questo momento la fiducia al governo Berlusconi”. Dijo el capogruppo di Fli a la Camera, Italo Bocchino, a LA7. Él está convencido de que ‘il Cavaliere’ elegirá la solución más adecuada: “che è quella delle dimissioni per evitare di essere sfiduciato”, (la de dimitirse para evitar de perder el apoyo). Y si lo haría, ¿eso terminará con el ‘Berlusconismo’?
Mmhhhhhh, no. Esta corriente, si así se puede llamar, tiene sus pilares bien radicados en Italia. Se funda en una idea de pre-democracia, en el culto de la personalidad; se difunde a través de la explotación de las funciones publicas para fines privados; y se amplia por medio del patrocinio utilizado para alegrar los seguidores y expandir su poder. Tiene sus bases solidas en el control monopolista del sector que más influye sobre la población: la televisión comercial, los periódicos y cualquier otro tipo de información. Se exprime a través de un constante erosión de las instituciones publicas como la justicia, y se entretiene ofendiendo las mujeres.
Italia se liberará de Berlusconi en el momento en el que él abandonará la escena publica. Aunque deje el cargo actual, podrá seguir disfrutando de su influencia política y comercial, y cultivar otra vez el tanto amado puesto de ‘Presidente del Consiglio’. ¡Suerte Italia!


